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¿Cómo se nombra una nueva especie de dinosaurio? El proceso real detrás del nombre

 Artículo redactado por Jesús Mesian/Paleosanji

¡Buenas ammucuriosos! Como sabréis, cada cierto tiempo aparece en las noticias un dinosaurio “nuevo”. Un nombre raro, muchas veces impronunciable, que de pronto entra en los libros de paleontología. Pero... ¿alguna vez os habéis preguntado quién decide ese nombre? ¿Se lo inventa el descubridor sin más?

La realidad es mucho más interesante. Nombrar una nueva especie de dinosaurio es un proceso científico estricto, regulado por normas internacionales y que puede tardar años. Vamos paso a paso para entender cómo nace oficialmente el nombre de un dinosaurio.

Todo empieza con un fósil

Antes de pensar en nombres llamativos, tiene que existir algo fundamental: un fósil que realmente aporte información nueva. Quiero recordar que os conté qué es un fósil, ver aquí.

Los paleontólogos suelen encontrar restos durante expediciones de campo, excavaciones programadas o incluso revisando colecciones antiguas de museos. Pero encontrar huesos no significa automáticamente haber descubierto una especie nueva.

Para que un fósil pueda representar una nueva especie debe ser diagnosticable, es decir, debe tener características anatómicas únicas que lo diferencien claramente de otros dinosaurios conocidos.

Aquí ocurre algo curioso: muchos fósiles pasan años o décadas guardadas antes de que alguien los estudie a fondo y se dé cuenta de su importancia.

Figura 1. Paleoilustración de Diploceras cylidraceum. Autor: Iván Iglesias Arias (@ivan_i_a)

El análisis científico: demostrar que es realmente nuevo

Este es el paso más largo y exigente, pero primero debemos preguntarnos… ¿qué es el análisis científico? El análisis científico es un proceso basado en el método científico, que implica observar, experimentar y analizar datos para validar o refutar hipótesis de forma objetiva y replicable.

El equipo investigador debe comparar el fósil con decenas (a veces cientos) de especies ya descritas. Analizan:

·     Forma de los huesos

·     Proporciones corporales

·     Estructuras únicas

·     Edad geológica

·     Lugar del hallazgo

Hoy en día también se utilizan tecnologías como tomografías y modelos 3D para examinar detalles internos sin dañar el fósil.

Muchas veces, tras meses de trabajo, la conclusión es decepcionante: no era una especie nueva, sino un ejemplar de algo ya conocido. Por eso los anuncios de nuevas especies son menos frecuentes de lo que parece.

Figura 2. Imagen tomografiada de un cráneo fósil de terópodo.

Las reglas oficiales: no vale cualquier nombre

Aunque parezca sorprendente, los científicos no pueden nombrar especies libremente. Existe un organismo internacional que establece las normas: la International Commission on Zoological Nomenclature (ICZN).

Este código exige, entre otras cosas:

·     Que el nombre sea único en todo el reino animal.

·     Que esté en latín o latinizado.

·     Que se describa formalmente en una publicación científica.

·     Que se designe un holotipo (el ejemplar de referencia).

Si no se cumplen estas reglas, el nombre puede considerarse inválido.

¿Cómo eligen el nombre del dinosaurio?

Aquí llega la parte más creativa… pero siempre con método.

Los nombres científicos suelen tener dos partes (como Tyrannosaurus rex) y pueden inspirarse en diferentes cosas:

  • El lugar del hallazgo
  • Muy común en paleontología.
  • Ejemplo típico: nombres que incluyen regiones, ríos o formaciones geológicas.

Características físicas

Muchos dinosaurios reciben nombres que describen algo distintivo:

·     tamaño

·     forma del cráneo

·     presencia de cuernos

·     tipo de cresta

Personas homenajeadas

A veces se honra a:

·     científicos

·     descubridores

·     benefactores

·     figuras históricas

Lenguas indígenas

Cada vez es más habitual incorporar palabras de lenguas locales para reconocer el contexto cultural del hallazgo.

Figura 3. Paleoilustración de Pegomastax africana. Autor: Iván Iglesias Arias (@ivan_i_a)

La publicación: el verdadero “nacimiento”

Un dinosaurio no existe oficialmente hasta que su descripción se publica en una revista científica revisada por pares. En ese artículo los investigadores deben incluir:

·     Descripción anatómica detallada

·     Comparaciones con especies similares

·     Justificación del nombre

·     Designación del holotipo

·     Edad y procedencia geológica

Sólo después de esta publicación el nombre pasa a formar parte de la literatura científica.

Una frase muy usada en paleontología lo resume bien: “Un dinosaurio no nace cuando se descubre, sino cuando se publica.”

Cuando los nombres cambian (y pasa más de lo que creéis)

La ciencia no es estática. Con nuevos estudios, algunos dinosaurios cambian de nombre o se reclasifican.

Puede ocurrir que:

·     Dos especies resulten ser la misma (sinonimia).

·     Un fósil se haya interpretado mal.

·     Aparezcan restos más completos.

·     Se revisen antiguas clasificaciones.

Por eso, el nombre de un dinosaurio no siempre es definitivo para siempre. Un ejemplo de esto lo tenemos en las especies de Brontosaurus a Apatosaurus, siendo el Brontosaurus reclasificado como Apatosaurus en 1903 y luego en 2015 recuperado el nombre de Brontosaurus como especie diferente.

Imagen 4. Paleoilustración de Gremlin slobodorum. Autor: Iván Iglesias Arias (@ivan_i_a)

Entonces… ¿Quién puede nombrar un dinosaurio?

Técnicamente, cualquiera podría proponer un nombre… pero en la práctica no es tan simple.

Para que la comunidad científica lo acepte se necesita:

·     Investigación rigurosa

·     Comparación exhaustiva

·     Publicación formal

·     Revisión por especialistas

Por eso, la mayoría de nuevas especies son descritas por equipos vinculados a universidades, museos o institutos de investigación.

Imagen 5. James Ian Kirkland posando junto a un esqueleto de Utahraptor. Una de las especies a las que ha dado nombre.

Conclusión

Nombrar un dinosaurio es mucho más que inventar una palabra llamativa. Detrás de cada nombre hay años de excavaciones, análisis minuciosos, reglas internacionales y debate científico.

La próxima vez que veáis el anuncio de una nueva especie, sabréis que ese nombre extraño representa algo mucho más grande: el lento pero fascinante proceso con el que la ciencia reconstruye la vida del pasado.

Y ahora la pregunta que os lanzo ammucuriosos:

Si descubrierais un dinosaurio… ¿cómo lo llamaríais? Dejarlo en comentarios.

Si queréis leer más artículos de Jesús Mesian (paleosanji), podéis encontrarlos aquí.

Webgrafía

https://www.univision.com/explora/como-se-nombra-una-nueva-especie

https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/deberiamos-ser-mas-rigurosos-a-hora-poner-nombre-a-dinosaurios_21718

https://www.agenciasinc.es/Noticias/El-brontosaurio-vuelve-a-ser-un-genero-unico


Artículo editado por Ana María Morón Usero. Ammu.

Más sobre el autor:

Jesús Mesian es un aficionado y apasionado de la paleontología y los dinosaurios, en su canal de twitch (@lacocinadesanji) lee noticias de paleontología y a leído muchos de los libros de Francesc Gascó (@pakozoico o @dinozoic) para ayudar a divulgar sobre estos temas que tanto le gustan. Ha querido colaborar con el proyecto de Ammu Neuroscience en este artículo.

Ammu Neuroscience and Biology es el nombre del proyecto de Ana María Morón Usero, bióloga, neurocientífica y divulgadora científica, que creo este proyecto de divulgación y gestiona las redes sociales (@ammuneuroscien @ammuneuro @ammuneuroscien2 @ammuneuroscienceandbiology), creación y redacción de todo el contenido de las mismas, así como el canal de youtube (@ammuneuroscienceandbiology) y twitch (@ammuneuroscien). Escribiendo en medios como Lokicia, Microbacterium o el COBCM además, de este blog propio.

Que la ciencia y la fuerza os acompañe.

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