Eva Crane: la científica que dedicó su vida a entender a las abejas
Artículo de Cristina Aranda Sánchez (MyWorldLab)
Cuando
pensamos en abejas, muchas veces imaginamos colmenas, miel o polinización. Pero
muy pocas personas tienen el entendimiento profundo, histórico y científico
del mundo de las abejas como Eva Crane, una mujer cuya vida fue un
puente entre la física cuántica y la apicultura global.
Imagen 1.
Eva Crane.
De Londres al laboratorio… y luego a las colmenas
Eva nació
como Ethel Eva Widdowson el 12 de junio de 1912 en Londres,
Reino Unido. Proveniente de una familia culta (su hermana mayor, Elsie
Widdowson, sería una destacada nutricionista) Eva siempre mostró una mente
analítica y curiosa. Estudió matemáticas en King’s College London,
siendo una de solo dos mujeres de su promoción, y completó el grado en
apenas dos años. Más tarde consiguió un MSc en mecánica cuántica y un PhD
en física nuclear.
En sus primeros años profesionales llegó a trabajar como lectora de física en la Universidad de Sheffield. Pero el rumbo de su vida cambió drásticamente gracias a un regalo inesperado: una colmena de abejas como obsequio de boda en plena Segunda Guerra Mundial. Lo que en principio parecía una forma de ayudar con la escasez de azúcar, despertó en Eva una fascinación que nunca la abandonaría.
El nacimiento de una vocación
Lo que
hizo única a Eva no fue solo su amor por las abejas, sino su visión
científica aplicada al estudio de las mismas. Ella misma dijo más de una
vez que lo que le atrajo no fueron las abejas en sí, sino entender cómo
funcionaban como organismo y como sociedad.
Su
aproximación científica fue rigurosa: no se quedó en observaciones anecdóticas,
sino que empezó a recopilar datos, analizar comportamientos y documentar la
literatura existente sobre apicultura. Esta mentalidad aplicada fue la base
de toda su obra posterior.
Durante
más de 50 años Eva Crane viajó por más de 60 países (a veces en
condiciones tan peculiares como canoas, trineos tirados por perros e incluso
zonas remotas sin infraestructura científica establecida) con un propósito
claro: documentar cómo diferentes culturas interactuaban con las abejas y
cómo los ecosistemas influían en ellas.
No solo
observó abejas, sino que también investigó la historia de su relación con el
ser humano: desde técnicas ancestrales de recolección de miel hasta
representaciones de abejas en arte rupestre (llegó a estudiar 152 sitios de
arte prehistórico relacionados con estos insectos)
Una
obra monumental: libros, artículos y conocimiento reunido
Eva no
solo viajó y observó (también escribió de manera incansable). A lo largo
de su vida publicó más de 180 libros, artículos y obras técnicas
(algunas fuentes incluso hablan de más de 300 publicaciones)
Algunas
de sus obras más influyentes incluyen:
- Honey: A Comprehensive Survey (1975) – un repaso imprescindible sobre la miel en distintos contextos.
- A Book of Honey (1980) – recopilación accesible sobre miel y su valor cultural.
- The Archaeology of Beekeeping (1983) – estudio histórico y arqueológico de la apicultura.
- Bees and Beekeeping: Science, Practice and World Resources (1990) – más de 600 páginas de ciencia, práctica y recursos globales.
- The World History of Beekeeping and Honey Hunting (1999) – su obra más ambiciosa, con casi 700 páginas sobre cómo distintas culturas a lo largo de la historia han interactuado con las abejas.
Estas obras se consideran referentes en apicultura y melittología (el estudio de las abejas, de las cuales Ammu os hablo en este artículo y de muchos otros animales curiosos), y muchos de sus libros aún se usan como textos básicos en cursos e investigaciones contemporáneas.
La organización que cambió la apicultura
En 1949
Eva fundó la Bee Research Association, organización destinada a coordinar,
recopilar y difundir investigaciones sobre abejas y apicultura. Con el
tiempo esta entidad evolucionó y en 1976 pasó a llamarse International Bee
Research Association (IBRA), reflejando su expansión global.
La IBRA
no solo es una asociación académica, sino que también es la responsable de
publicaciones científicas relevantes como Bee World y el Journal
of Apicultural Research, así como de mantener bibliotecas y archivos
especializados, incluyendo la vasta colección de literatura apícola que
Crane reunió durante su carrera.
Imagen 2. Eva Crane con un libro que ayudo a redactar.
Un legado vivo: el Eva Crane Trust
Antes de
morir, Eva fundó en 2002 el Eva Crane Trust, con el objetivo de seguir
apoyando investigaciones sobre todas las especies de abejas y prácticas
apícolas por todo el mundo.
Tras su fallecimiento en 2007 a los 95 años, el Trust ha financiado decenas de proyectos en más de 30 países, contribuyendo a la ciencia, la conservación de polinizadores y la formación de nuevas generaciones de investigadores y apicultores.
Imagen 3. Creada en Canva por MyworldLab.
Conclusión
La historia de Eva Crane es un ejemplo inspirador de cómo una mente científica puede transformarse para abrazar un mundo aparentemente distinto y aun así aplicar el mismo rigor, curiosidad y pasión. De la física nuclear a las colmenas del planeta, su vida demuestra que la ciencia no tiene fronteras, y que incluso los temas más humildes, como las abejas, pueden convertirse en narraciones universales de conocimiento, historia y cultura.
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Referencias
Me presento soy Cristina Aranda Sánchez, maestra de los misterios celulares y exploradora de los infinitos microcosmos del laboratorio como Técnico Superior en Laboratorio Clínico, Anatomía Patológica y el noble arte de los Cultivos Celulares. Divulgadora con el proyecto Myworldlab en Twitter o X, instagram y LinkedIn.
Ha colaborado con el proyecto de Ammu Neuroscience and Biology, proyecto que intenta acercar la ciencia a la gente. Os animamos a leer otros post, donde aprenderéis mucho sobre la ciencia, tenéis más artículos de científicas Y MUCHOS OTROS TEMAS escritos por Ammu y Cristina.
Que la ciencia y la fuerza os acompañe.

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