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Crónicas de una Paloma

Bienvenid@s ammucuris@s, os invito a que conozcamos hoy a la paloma, ese animal que está en muchas ciudades, pero la cual no conocemos tanto.


Imagen 1. Paloma bravia. Fuente: https://seo.org/ave/paloma-bravia/

¿Qué especie de paloma vemos en las ciudades?

La protagonista de la mayoría de nuestras calles, plazas y tejados es la Paloma bravía (Columba livia). Aunque hoy la asociamos con entornos urbanos, originalmente esta especie vivía en acantilados rocosos del norte de África, Europa y Asia occidental.

Hace miles de años fue domesticada por el ser humano para utilizarla como mensajera, fuente de alimento e incluso en competiciones. Con el paso del tiempo, muchas palomas escaparon o fueron liberadas, formando las poblaciones urbanas que conocemos actualmente.

Las ciudades modernas son, para ellas, un auténtico paraíso. Los edificios altos imitan los acantilados naturales donde anidaban sus antepasados, mientras que la abundancia de comida y la escasez de depredadores favorecen su supervivencia.

Además, las palomas poseen una extraordinaria capacidad de orientación. Son capaces de reconocer rutas, memorizar lugares e incluso identificar rostros humanos. Gracias a esta inteligencia adaptativa, han conseguido convertirse en una de las aves urbanas más exitosas del planeta.


Imagen 2. Paloma bravia. Fuente: https://seo.org/ave/paloma-bravia/

¿Por qué las palomas dañan tejados y alfeizares?

Aunque las palomas forman parte del paisaje urbano, su presencia continuada puede generar problemas en edificios y viviendas. El principal inconveniente no suele ser el animal en sí, sino la acumulación prolongada de excrementos y nidos.

Las heces de las palomas contienen sustancias ácidas que, con el tiempo, pueden deteriorar materiales como piedra caliza, metal, pintura o cemento. Cuando se acumulan en tejados y canalones, también retienen humedad y favorecen la aparición de manchas, corrosión y obstrucciones.

Otro problema frecuente son los nidos. Las palomas utilizan ramas, plásticos, hojas y otros materiales urbanos para construirlos, pudiendo bloquear desagües, respiraderos o sistemas de ventilación. Además, los restos orgánicos pueden atraer insectos y ácaros.

Sin embargo, es importante evitar el alarmismo. Una sola paloma no destruye un edificio. El deterioro suele producirse cuando existe una colonia estable durante largos periodos y no se realiza mantenimiento adecuado.

Diferencias entre machos y hembras

A simple vista, distinguir una paloma macho de una hembra puede resultar complicado, ya que ambos sexos tienen colores y patrones muy similares. Sin embargo, existen algunas diferencias físicas y de comportamiento que ayudan a identificarlos.

El macho suele ser ligeramente más grande y robusto. Su cuello acostumbra a verse más ancho y brillante, especialmente durante la época de cortejo. También adopta conductas muy llamativas: infla el pecho, arrulla constantemente y persigue a la hembra mientras realiza pequeñas reverencias.

La hembra, por el contrario, suele mostrar una actitud más discreta y calmada. Aunque también participa en el cuidado del nido y las crías, generalmente es más selectiva durante el proceso de apareamiento y suele decidir si acepta o no al macho.

Curiosamente, tanto machos como hembras colaboran en la incubación de los huevos y en la alimentación de los polluelos, algo poco habitual en muchas otras especies animales.

Imagen 3. Machos y hembras en palomas. Fuente: https://www.misamigaslaspalomas.com/2012/02/macho-o-hembra.html

Ciclo reproductivo de las palomas

Las palomas tienen una enorme capacidad reproductiva, razón por la cual sus poblaciones urbanas pueden crecer rápidamente.

El proceso comienza con el cortejo. El macho persigue a la hembra mientras emite arrullos e infla el pecho para llamar su atención. Si la hembra acepta, ambos forman una pareja que, en muchos casos, puede mantenerse durante años.

Después llega la construcción del nido, normalmente en lugares elevados y protegidos como tejados, balcones o estructuras abandonadas. Los nidos suelen ser bastante simples y desordenados, elaborados con pequeñas ramas y materiales encontrados en la ciudad.

La hembra pone habitualmente dos huevos blancos. Tanto el macho como la hembra participan en la incubación, que dura aproximadamente entre 17 y 19 días.

Cuando nacen los polluelos, dependen completamente de sus padres. Durante los primeros días son alimentados con una sustancia muy nutritiva llamada “leche de buche”, producida en el sistema digestivo de ambos progenitores.

En apenas un mes, las crías ya pueden abandonar el nido y comenzar su vida independiente.

¿Dónde hacen los nidos?

Las palomas buscan lugares elevados, tranquilos y protegidos del clima y los depredadores. En las ciudades encuentran estas condiciones en numerosos rincones arquitectónicos.

Es común ver nidos en:

  • alfeizares de ventanas
  • tejados
  • balcones
  • aparatos de aire acondicionado
  • puentes
  • edificios abandonados

Desde el punto de vista biológico, esto tiene mucho sentido. Sus antepasados anidaban en acantilados rocosos, por lo que las fachadas urbanas funcionan como un sustituto artificial de ese entorno natural.

Imagen 4. Nido de paloma. Fuente: foto de reddit.

A diferencia de otras aves, las palomas no suelen construir nidos complejos. Muchas veces reutilizan estructuras antiguas o añaden materiales nuevos sobre nidos ya existentes, lo que puede provocar acumulaciones importantes con el tiempo.

¿Son peligrosas para la salud?

Las palomas urbanas suelen estar rodeadas de numerosos mitos relacionados con enfermedades y suciedad. Aunque pueden transmitir ciertos microorganismos, el riesgo real para la población general suele ser bajo.

Los principales problemas aparecen cuando existe acumulación masiva de excrementos en espacios cerrados o mal ventilados. En estas condiciones pueden proliferar hongos, bacterias o parásitos asociados a las aves.

Sin embargo, el simple hecho de cruzarse con palomas en la calle no representa un peligro importante para la salud. La mayoría de las enfermedades relacionadas con estas aves son poco frecuentes y afectan sobre todo a personas inmunodeprimidas o expuestas profesionalmente a grandes cantidades de residuos.

La limpieza adecuada, el mantenimiento de edificios y el control ético de las poblaciones urbanas son las medidas más eficaces para prevenir problemas sanitarios.

Mitos sobre las palomas

Las palomas son probablemente una de las aves más incomprendidas de las ciudades. Durante años se las ha llamado “ratas con alas”, una expresión que ha contribuido a generar rechazo hacia ellas.

Sin embargo, numerosos estudios han demostrado que son animales sorprendentemente inteligentes. Las palomas pueden reconocer rostros humanos, aprender rutas complejas y recordar lugares durante largos periodos de tiempo.

Otro mito frecuente es que son aves extremadamente sucias. En realidad, gran parte de los problemas asociados a las palomas se deben a la sobrepoblación urbana y a la disponibilidad constante de alimento proporcionado indirectamente por los humanos.

También existe la creencia de que no generan vínculos sociales. Pero las palomas forman parejas estables, cooperan en el cuidado de sus crías y presentan comportamientos sociales complejos dentro de sus grupos.

Comprender mejor a estas aves permite observarlas desde una perspectiva más científica y menos basada en prejuicios urbanos.

Conclusión

Las palomas urbanas forman parte del paisaje de nuestras ciudades desde hace siglos. Aunque muchas veces pasan desapercibidas o son vistas únicamente como una molestia, detrás de estas aves existe una compleja historia evolutiva, una gran capacidad de adaptación y comportamientos sociales sorprendentemente sofisticados.

La Paloma bravía ha conseguido transformar los entornos urbanos en su nuevo hábitat natural, utilizando edificios y tejados como sustitutos de los antiguos acantilados donde vivían sus antepasados. Su inteligencia, capacidad de orientación y éxito reproductivo explican por qué se han convertido en una de las especies más abundantes de las ciudades modernas.

Sin embargo, la convivencia entre humanos y palomas también plantea desafíos relacionados con la salud pública, el deterioro de infraestructuras y el control poblacional. Comprender su biología y comportamiento resulta fundamental para desarrollar estrategias sostenibles y éticas que permitan reducir estos problemas sin caer en mitos ni alarmismos.

Más allá de los prejuicios urbanos, las palomas representan un ejemplo fascinante de adaptación animal al entorno humano. Estudiarlas no solo nos ayuda a entender mejor a estas aves, sino también la forma en que las ciudades modifican la vida silvestre y la relación entre naturaleza y sociedad.´

Os recomiendo leer los artículos que he escrito en el blog, entre ellos, algunos dedicados a otros animales.

Artículo escrito y editado por Ana María Morón Usero, Ammu.

Referencias

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