Las icnitas de dinosaurios en la Edad Media: María, la leyenda de Santiago Apóstol “el Mayor”, la batalla de Clavijo (844) y su legado histórico en la Península Ibérica I
Artículo redactado por (IberiaX):
PaleoIberia y Tiempos de Iberia
Durante siglos, ciertas marcas o huellas impresas en la roca despertaron la imaginación humana. Mucho antes de que la paleontología existiera como ciencia, las icnitas de dinosaurios —huellas fosilizadas de animales extinguidos millones de años atrás— fueron interpretadas desde los marcos culturales, religiosos y simbólicos de cada época. En la Edad Media, estas huellas no hablaban de dinosaurios, sino de milagros, santos y batallas divinas.
Te cuento esta historia desde el inicio, empezando por ¿Qué es una icnita?
¿Qué es una icnita?
Una icnita es un rastro fósil que dejó un ser vivo al interactuar con el suelo o el sedimento, aunque no exclusivamente, normalmente se las relaciona con una huella fósil, pero también puede ser una marca de arrastre, madriguera, camino, etc. Recordar qué es un fósil y un icnofósil en este artículo.
Como ya hemos repetido, lo más común es que se trate de huellas fosilizadas de animales, como dinosaurios (avianos o no), otro tipo de reptiles, o mamíferos, que quedaron impresas en barro, arena u otros sedimentos blandos y se fosilizaron con el tiempo.
Imagen 1. Icnitas de saurópodo del Jurásico superior en Asturias (España).
Hay que tener en cuenta una cosa a la hora de hablar, leer o comprender este tipo de evidencia fósil, y es que no es fósil directo, sino indirecto, esto significa que la icnita no forma parte del animal como tal, pero si fue producida por la actividad de este, lo cual nos ayuda a saber cómo se movía, la velocidad a la que caminaba y si lo hacía solo o en grupo. También, a veces, podemos hacernos una idea aproximada sobre el tamaño del individuo concreto, sin embargo, a día de hoy es casi imposible determinar la especie exacta que lo produjo, pudiendo aproximarnos en ocasiones a la familia o la superfamilia de este, como el caso del alosáurido de Bretún (Soria, Castilla y León, España) de hace entre 142 y 140 millones de años. En algunas ocasiones hay que apoyarse en el registró fósil directo si se han hallado restos óseos cerca de estas, coincidiendo con la misma edad geológica, como por ejemplo las icnitas de espinosáurido en el yacimiento de La Era del Peladillo (La Rioja, España), que están a pocos kilómetros del hallazgo de Riojavenatrix lacustris, también, un espinosáurido. Aunque este método no siempre tiene garantías de ser viable, pues recordad que la mayoría de especies que han existido, no han fosilizado y jamás las conoceremos, por lo que no sería descabellado pensar que Riojavenatrix lacustris no fuese el único espinosáurido que habitó en Igea y sus alrededores.
Pero… ¿Qué relación tienen las icnitas con la historia de España y Portugal en la edad media?
Probablemente esta sea la pregunta que esté rondando en la cabeza del lector ahora mismo, realmente tiene más importancia de lo que uno pueda inicialmente pensar. Por ello, os voy a contar dos historias, una en Portugal y otra en España.
Historia de Portugal
La primera historia nos lleva al año 1410, ya en la recta final de la Reconquista cristiana de la península ibérica, con un Reino de Portugal plenamente consolidado, pues había sido el segundo reino en finalizar su contienda, habiendo sido el primero Navarra, aunque cuando lo hizo fue con el nombre de “Pamplona”.
En Portugal, existe una localidad llamada “Cabo Espichel”. En
aquella época, en cualquier lugar del mundo, la religión regía la vida de las
personas. Fue entonces cuando en 1410, en aquella localidad portuguesa, fueron
descubiertas unas huellas de un animal, unas huellas demasiado grandes para
cualquier animal del que se tuviera conocimiento en aquel entonces, esto hizo
que fuesen atribuidas a una mula (Equus ferus caballus x Equus africanus
asinus). En esta mula gigante, en la cual iba montada nada más y nada menos
que la Virgen María, que no era una mujer cualquiera, se trataba de la mismísima madre
del mesías de la religión cristiana, venerada sobre todo con mayor devoción en
las ramas ortodoxa y católica, a la cual atribuía el haber dado a luz
de manera inmaculada y pura a Jesús, el hijo de Dios. Esto hizo que se
construyera una ermita en homenaje a la Virgen María y a esa supuesta mula
gigante…
Imagen 4. Izquierda: Cuadro de la Virgen Maria. Derecha: Ermita de Cabo Espichel, construida en homenaje a la supuesta aparición de María en Cabo Espichel.
Pero puestos a desmitificar el mito, hoy en día sabemos que el animal que realmente produjo esas huellas fue un dinosaurio saurópodo, que vivió durante el Jurásico Superior.
Imagen 5. Yacimiento de icnitas de Cabo Espichel.
Imagen 6. Lusotitan, un ejemplo de dinosaurio saurópodo que vivió en el Jurásico Superior, cuyos restos han sido encontrados en Portugal.
Antes de continuar con la siguiente historia, me gustaría aclarar y desmitificar algo que solemos tener muy presente en la mente cuando hablamos de la Edad Media, como ya hemos visto en la historia anterior. Cuando las icnitas fueron descubiertas en la Edad Media, no se sabía muy bien porque estaban ahí e intentaban darle alguna explicación que en esa época resultaba razonable. Para nosotros hoy día, su explicación puede resultarnos un poco tonta, pero no porque fuesen idiotas, ya que reducir a nuestros antepasados de esa época casi como trogloditas cuyo único ciclo vital exclusivo sería “nacer, crecer, matar al hermano en el campo de batalla, casarse con la prima dejándola embarazada en la noche de bodas, envejecer y morir” sería un error. En el contexto, en la edad media, por un lado, la mayor parte de la población era de la clase más baja y analfabeta, y por otro lado, la clase dominante, solía estar más preocupada de mantener su poder y de conseguir tierras. Sin embargo, esto no quitaba el hecho de que podía haber algún clérigo que pudiera educar a la población, e incluso en ocasiones, hubo monarcas que durante su reinado fomentaron la ciencia y la alfabetización, entre ellos se encuentran Alfonso X de Castilla-León “el Sabio”. Él, nos sirve de ejemplo, porque si bien es cierto, que también participó de manera decisiva en sus años de juventud en el avance de la Reconquista, en lo que hoy es Murcia y Andalucía, se le recuerda más por sus aportes en materia literaria, legislativa y científica.
Imagen 7. Reconstrucciones artísticas de Alfonso X "el Sabio"
Concretamente la astronomía, de la que fue un gran aficionado casi igual de obsesivo que su pretensión a la corona imperial del Sacro Imperio Romano, al que tenía derechos sucesorios. Una afición que se piensa que pudo haber sido inducida por su madre, Beatriz de Suabia, ya que Alfonso X era el hijo que más afectó desarrolló por su madre, dejándolo en un enorme estado de depresión cuando esta falleció. En efecto, fue el único de los hijos de Fernando III de Castilla-León que nunca logró congeniar con su madrastra, la nueva esposa de su padre, la cual ni siquiera eligió el propio Fernando, ya que a él las mujeres se las elegía su madre, Berenguela I de Castilla, ex esposa de Alfonso IX de León (ya había abdicado Berenguela, tras solo reinar un año. Nunca quiso ser reina, la corona recayó en ella tras la muerte de su hermano pequeño de 13 años, Enrique I, que le cayó un trozo de teja en la cabeza, mientras jugaba con otros niños de la corte). Siendo esta, la abuela de Alfonso X, esto provocó en el joven Alfonso, que justo atravesaba la adolescencia, un comportamiento de rebeldía, que le llevó a tener varias amantes, fruto de sus amores extramaritales, a sus 21 años, nació su hija favorita, a la cual reconoció y la llamó “Beatriz” al igual que su madre. Es más, se encargó el propio Alfonso de que su hija extramatrimonial recibiera una educación digna, como la abuela de la pequeña se encargó de su padre. Además, de concertar un matrimonio digno de una hija de un rey, la casó con el Rey Alfonso III de Portugal, a pesar de que ni siquiera era hija legítima.
¿Pero qué tiene que ver la abuela de la pequeña Beatriz con esto?
Realmente tiene mucho que ver, uno puede pensar que en aquella
época, la vida de una mujer se reducía a “nacer, crecer, ser educada para su
futuro como esposa y madre, casarse, dar continuidad al linaje de su esposo,
envejecer y morir”. En efecto sí, es cierto, para la mayoría de las mujeres de
la época era el resumen de su vida, sobre todo en familias poderosas. Sin embargo, no siempre ocurría
así, la madre de Alfonso X fue una de las excepciones, ella pertenecía a la
dinastía de los Hohenstaufen, siendo nieta del Emperador Federico I del Sacro
Imperio Romano. Beatriz pasó su infancia en la corte de su primo el Emperador
Federico II. Se cree que pudo haber sido Federico II, la persona encargada de
educar a su prima pequeña, pues no es casualidad, que a Federico II también, le interesaban las
materias como: legislativas, astronomía, literatura, entre otras
materias, en las cuales muy posiblemente, fue también educada Beatriz, cuyos
conocimientos transmitió a su hijo Alfonso. Respondiendo a la última pregunta,
a Beatriz de Suabia le debemos la sabiduría del Rey Alfonso X de Castilla-León,
que llegó a ser también Rey electo de Romanos y Emperador (disputado) del Sacro
Imperio Romano.
Una vez desmitificado este asunto, volvamos al tema principal
del artículo.
¿Y en España, existe algún relato religioso relacionado con las
icnitas?
Conclusión
Pues sí, y en el caso de España tiene más contenido.
Lo descubrimos en el siguiente artículo mañana con la historia de España, no te la pierdas porque es donde aparecen más dinosaurios…
Mientras llega, podéis encontrar todos los artículos escritos por Paleoiberia aquí.
Referencias
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Descubriendo el mundo de los fósiles ¿Qué son? ¿Cómo son?
(PaleoSanji)
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PODCAST ICNITAS DE LA PENÍNSULA IBÉRICA (PaleoIberia y Un
Dinosaurio por Iberia)
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Alosáurido en Bretún (PaleoIberia)
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Icnitas de la Era del Peladillo (PaleoIberia)
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Icnitas
de Cabo Espichel (PaleoIberia)
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Alfonso X de Castilla-León ¿Sabio? ¿Monstruo? (Tiempos de
Iberia)
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Podcast:
Alfonso X: Sabio o Monstruo (Pedro Baños y Margarita Torres)
● Historia de los Reyes de León: De Pelayo (718) a Juan I (1300) (Ricardo Chao Prieto)
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