Marian Diamond: la científica que demostró que el cerebro puede mejorar toda la vida
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Hoy descubrimos a una pionera en el campo de la neurociencia (tenéis un glosario de la misma), considerada una de las fundadoras de la neurociencia moderna. Ella y su equipo fueron los primeros en publicar evidencia revirtiendo la idea tradicional de que el cerebro es un órgano rígido que permanece tal cual es a lo largo de la vida, lo que ahora se conoce como neuroplasticidad.
Cuando Marian Diamond entró por primera vez a una clase universitaria con una caja sombrerera en la mano, sus estudiantes no imaginaban que estaban a punto de presenciar historia de la neurociencia. Dentro de la caja no había un sombrero, sino uno de los cerebros más famosos del mundo: el de Albert Einstein.
Para Diamond, era una herramienta pedagógica, un símbolo y una oportunidad científica. Pero, sobre todo, era un recordatorio de su misión: democratizar el conocimiento sobre el cerebro y demostrar que todos podemos cultivarlo.
Imagen 1. Marian Diamond.
Una pionera en un mundo que no esperaba pioneras
Marian Diamond nació en 1926 en California, en una época en la que pocas mujeres entraban en laboratorios, y muchas menos en neurociencia. Sin embargo, desde muy joven, Marian tenía claro que el cerebro no solo era complejo, sino hermoso.
Se convirtió en una de las primeras profesoras de anatomía en la Universidad de California, Berkeley, y desde allí inició una revolución silenciosa pero poderosa: transformar la forma en que entendemos la plasticidad cerebral (de la cual podemos aprender mucho más en este artículo).
La gran pregunta: ¿el ambiente puede cambiar el cerebro?
A principios de los años 60, la mayoría de neurocientíficos creía que el cerebro adulto era rígido: nacías con un número fijo de neuronas y cualquier daño o pérdida era irreversible. Diamond desafió esa idea, por lo que en experimentos innovadores con ratas, descubrió que:
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los entornos estimulantes, con juguetes, desafíos y actividad social
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frente a entornos pobres, sin estímulos ni interacción producían cerebros físicamente diferentes.
Las ratas criadas en ambientes enriquecidos tenían más densidad de conexiones neuronales, mayor espesor cortical y mejor rendimiento en tareas de aprendizaje.
Estas conclusiones dieron origen al concepto moderno de neuroplasticidad: la capacidad del cerebro de modificarse, adaptarse y fortalecerse a lo largo de la vida, como podéis profundizar en este artículo.
Hoy lo damos por hecho, pero en su época fue revolucionario.
Einstein y el cerebro extraordinario
En los años 80, Diamond consiguió un acceso excepcional a muestras del cerebro de Einstein.
¿Qué descubrió? No que Einstein tuviera “más neuronas”, sino mayor proporción de células gliales en determinadas áreas asociadas al pensamiento complejo. Era una pieza clave para su mensaje: el cerebro es un órgano de apoyo continuo, que no funciona solo por neuronas, sino también por su red de mantenimiento, nutrición y reparación.
Esto reforzó su idea central: lo extraordinario puede surgir de un cerebro bien cuidado.
Su legado más bello: cuidar el cerebro como cuidamos el cuerpo
Marian Diamond condensó sus descubrimientos en una frase que repitió durante décadas:
Marian Diamond condensó sus descubrimientos en una frase que repitió durante décadas:
“Use it or lose it.” (Úsalo o lo pierdes.)
Y definió los cinco pilares para un cerebro sano a cualquier edad:
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Un entorno enriquecido (novedad, curiosidad, estímulos)
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Ejercicio físico
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Una dieta equilibrada
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Desafíos mentales constantes
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Amor (sí, literalmente: el contacto social positivo mejora el cerebro)
El “factor amor” fue uno de sus aportes más humanos. Para Diamond, el cerebro no solo se alimenta de información: también de conexión.
Una maestra que inspiró a miles
Su curso de anatomía en Berkeley se convirtió en uno de los más vistos del mundo y fue el primer curso completo universitario subido a YouTube. Millones de personas han aprendido neurociencia gracias a su claridad, humor y pasión.
Por qué sigue importando Marian Diamond hoy
En la era actual —estresante, hiperestimulada, acelerada— recordar su contribución es más relevante que nunca. Diamond nos enseñó que:
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El cerebro no es estático, es dinámico.
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La edad no es un límite para aprender.
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La ciencia puede ser cercana, emocional y transformadora.
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El cuidado del cerebro es un acto diario de amor propio.
Marian Diamond no solo estudió el cerebro: lo humanizó.
En 1985 fue co-autora del libro para colorear del cerebro titulado The Human Brain Coloring Book. Posteriormente en 1988 publicó el libro titulado Enriching heredity: The impact of the environment on the anatomy of the brain. Finalmente, en 198 fue co-autora del libro titulado Magic Trees of the Mind: How To Nurture Your Child's Intelligence, Creativity, and Healthy Emotions from Birth through Adolescence. Con todo ello buscaba fomentar la divulgación del conocimiento del cerebro a niños y adultos.
Imagen 2.Marian enseñando a una clase de niños un cerebro.
Ha recibido diversos reconocimientos:
- Premio y medalla de oro como profesora del año en California. Otorgado por el Consejo para el Avance y Apoyo a la Educación (Washington, D.C, EUA).
- Premio de servicio distinguido. Otorgado por la Asociación de Investigación Biomédica en California.
- Reconocimiento como alumna del año. Entregado por la Asociación de Exalumnos de California.
- Presencia en el Muro de la Fama del periódico San Francisco Chronicle.
- Medalla universitaria. Universidad del Zulia (Maracaibo, Venezuela).
- Medalla de honor de oro de Brasil.
- Medalla de servicio Benjamin Ide Wheeler.
- Distinción como Mujer Académica Sénior en América. Reconocimiento entregado por la Asociación Americana de Mujeres Universitarias (1997).
- Premio Clark Kerr. Entregado por su distinguido liderazgo en la educación superior (2012).
- Premio International House Berkeley a exalumnos profesores (2016).
- Premio póstumo Paola S. Timiras por su investigación en envejecimiento. Otorgado por el Centro de Investigación y Educación en Envejecimiento (2016).[
Conclusión
La vida y el trabajo de Marian Diamond nos recuerdan que el cerebro es un órgano sorprendentemente moldeable, capaz de cambiar y fortalecerse a lo largo de toda la vida. Gracias a su visión pionera, hoy sabemos que el entorno, la curiosidad, el movimiento, la nutrición y las relaciones humanas tienen un impacto directo en nuestra arquitectura neuronal. Diamond no solo revolucionó la neurociencia: también nos devolvió la responsabilidad —y el poder— de cuidar nuestra mente como cuidamos nuestro cuerpo. Su legado sigue invitándonos a enriquecer cada día nuestro paisaje mental, recordándonos que todos llevamos dentro un cerebro con un potencial extraordinario, siempre listo para crecer.


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