Las icnitas de dinosaurios en la Edad Media: María, la leyenda de Santiago Apóstol “el Mayor”, la batalla de Clavijo (844) y su legado histórico en la Península Ibérica II
Artículo redactado por (IberiaX):
PaleoIberia y Tiempos de Iberia
Durante la Edad Media, la ausencia de un conocimiento científico
sobre los procesos geológicos y paleontológicos llevó a interpretar ciertos
fenómenos naturales desde marcos religiosos y simbólicos.
Las icnitas, huellas fósiles producidas por la actividad de
seres vivos hace millones de años, fueron entendidas entonces como señales
milagrosas vinculadas a santos, vírgenes y episodios fundacionales del
cristianismo peninsular.
En esta primera parte del artículo que explique ayer, en el que ya explicamos qué son las icnitas, cómo se forman y qué información científica nos aportan, para comprender después por qué estas huellas adquirieron un profundo significado religioso y político en la Península Ibérica medieval. A partir de este contexto, se introducen los primeros relatos históricos, comenzando por el caso de Portugal, donde unas huellas de dinosaurio fueron interpretadas como la prueba del paso de la Virgen María, dando origen a uno de los mitos religiosos más duraderos del territorio.
Ahora continuamos la historia con la parte de España.
Historia de España
Si antes hablábamos del año 1410, ahora tenemos que volver a retroceder 566 años más en el tiempo, al año 844.
No muy lejos de Igea, en las afueras de la localidad de Cornago, se encuentra el yacimiento de icnitas “Los Cayos” (La Rioja, España).
Imagen 1. Cornago (La Rioja, España).
La península ibérica se encontraba en el año 844 en sus primeros siglos de la Reconquista, un conflicto político-religioso que había iniciado en el año 711 tras la invasión del Califato Omeya a la península ibérica y, posteriormente un levantamiento insurgente en Asturias entre el año 718 y 722, un conflicto que dependiendo del momento estaba más activo o más calmado, con sus alianzas, traiciones, guerras, etc, hasta 1492.
En el año 844, el Reino de Asturias estaba gobernado por Ramiro I, Ramiro era rey, sí, pero cuenta la leyenda que su reino era coaccionado a pagar tributo al Emir de Córdoba con un total de 100 jóvenes mujeres vírgenes, 50 de baja cuna y las otras 50 de alta cuna. Aunque este tributo se remontaba a cuatro reinados antes de Ramiro I, con el Rey Mauregato I de Asturias, quien tras la muerte de Silo I, se disputó el trono con Alfonso II, hijo de Fruela I (hay que entender que hasta el reinado de Alfonso III, la sucesión era electiva, una tradición heredada del extinto mal llamado “Reino Visigodo”, que realmente se llamaba Regnum Hispaniae, traducido como “Reino de España”). Mauregato I se consolidó en el poder con ayuda de los Omeya, la dinastía gobernante en esa primera etapa de la Reconquista en Al-Andalus, el cual actuaría como un títere de estos, siéndole además impuesto el ya mencionado anteriormente tributo de las 100 mujeres.
Varios reinados más tarde, a Ramiro I de Asturias le tocaba su
turno de cumplir con el pago, pero decidió no hacerlo. Esta decisión acabó
desembocando en un conflicto armado entre el Reino de Asturias y el Emirato de
Córdoba de los Omeya, que daría lugar a la Batalla de Clavijo, en La Rioja
(España).
La batalla comenzó con pequeñas escaramuzas, cuya intensidad se
iba intensificando progresivamente entre Asturias y los Omeya. Asturias comenzó
perdiendo la batalla, teniendo que refugiarse las fuerzas cristianas en el
Castillo de Clavijo, donde parecía que la única salida era acabar rindiéndose
tarde o temprano y acceder a la entrega de las 100 vírgenes. Pero, entonces, en la madrugada del 23
de mayo de 844, Ramiro I tuvo una visión en un sueño donde el apóstol Santiago
“el Mayor” le prometió que acudiría en su auxilio si no se rendía. El Rey de Asturias hizo
caso a su sueño y, allí estuvo resistiendo él, y sus tropas. Y entonces, ese 23 de mayo apareció
Santiago Apóstol montado en su caballo y derrotaron a los musulmanes, no sin
antes que supuestamente Santiago se entretuviera con su caballo paseando cerca
de Cornago, dejando pisadas profundas.
¿Cornago? sí, ¿Recordáis que antes os he hablado de un yacimiento a las afueras de esta localidad riojana? Tras la batalla de Clavijo, unas huellas en el suelo fueron descubiertas, siendo atribuidas al caballo de Santiago cuando este se dirigía a enfrentar a los sarracenos. Tal fue la euforia de este milagro, sumado a hallazgos y posteriores apariciones de Santiago nuevamente, como:
1.
La tumba de ese mismo apóstol en las fronteras
del mismo Reino de Asturias.
2.
Una segunda supuesta posterior reaparición de
este en la Batalla de Simancas (939), que enfrentó al Reino de León, apoyado
por el Reino de Pamplona, contra el Califato Omeya de Córdoba, en el contexto
de una Yihad proclamada por Abderramán III, la cual acabó con una aplastadora y
humillante victoria cristiana sobre los musulmanes.
Esto no se quedó así como una orden militar y religiosa sin más, la devoción a Santiago era tal, en la península ibérica, casi como un segundo mesías, que acabó siendo el patrono de las fuerzas armadas de España (anteriormente también de Portugal, pero fue cambiado por la Inmaculada Concepción, que es también otra patrona religiosa de España), que además en su emblema general y en la rama de tierra, se ve reflejada la Cruz de Santiago, sin duda, Santiago forma parte de la identidad de la nación española de manera histórica, cultural y religiosamente.
También, es mencionado en el grito de carga de la caballería española “¡Santiago y Cierra, España!”, aunque con una fecha de origen inexacta, probablemente el grito surgiera en la feroz batalla de las Navas de Tolosa (1212), la más importante y decisiva de la Reconquista, que enfrentó principalmente al Reino de Castilla, apoyado por la Corona de Aragón y el Reino de Navarra, contra el imperio almohade, una batalla mucho más decisiva que la de Granada (1492). Es más, de haber sido otro el resultado en 1212, la historia de España podría haber sido muy diferente, pues los almohades no eran poca cosa, estos a punto estuvieron de regresar el Islam a Toledo tras la desastrosa campaña castellana de 1195. Sin embargo, una vez más, como si Santiago fuese una especie de ángel de la guarda, la batalla de las Navas de Tolosa resultó en una aplastante y humilladora victoria cristiana, liderada físicamente por los reyes Alfonso VIII de Castilla, Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra, con un gran refuerzo militar como las tropas del Señor de Vizcaya Diego López II de Haro, que era vasallo del rey castellano, además de voluntarios procedentes del Reino de León, del Reino de Portugal, voluntarios de algunos feudos del monarca aragonés al sur de Francia, contando además con el apoyo del Papa Inocencio III, el líder religioso de los cristianos católicos, que había proclamado que la campaña de Alfonso VIII de Castilla era una Cruzada, la guerra santa para los católicos. Pero sobre todo, desde el más miedoso recluta que no desertó, hasta los reyes, había algo que tenían en común, la convicción de que una vez más, Santiago estaba de su lado.
Imagen 8. "La carga de los 3 reyes" en la Batalla de las Navas de Tolosa (1212): a la izquierda Sancho VII de Navarra, en el centro Alfonso VIII de Castilla y a la derecha Pedro II de Aragón.
Otra batalla menos conocida, pero también importante y decisiva, en la que participó la Orden de Santiago, fue en la Batalla del Salado (1340), en el marco de la Guerra del Estrecho (1274 - 1462) que enfrentaba a la coalición cristiana, conformada por la Corona de Castilla-León, Corona de Aragón y el Reino de Portugal por un lado, contra la coalición musulmana. Compuesta por el Sultanato benimerín, del norte áfrica, procediendo a intentar una cuarta invasión musulmana a la Península ibérica, apoyados por el Emirato de Granada. Un intento de nueva invasión musulmana que inició con un Alfonso X de Castilla-León ya en una edad avanzada, y que Castilla-León comenzó perdiendo de maneras honrosamente humillantes, logrando los benimerines establecerse en puntos clave del sur de la Península: Gibraltar, Tarifa, Algeciras, Ronda, incluso acabaron haciendo que el Emirato de Granada, en ocasiones actuase prácticamente como un estado súbdito de estos nuevos invasores. Los benimerines, si bien se quedaron estancados al sur de Andalucía, resultaron ser un dolor de cabeza terrorífico para la Corona de Castilla-León. El hijo de Alfonso X, Sancho IV de Castilla-León lograría recuperar Tarifa, pero los benimerines seguían siendo un hueso duro de roer y lo iban a seguir demostrando. A la muerte de Sancho IV, le siguió el reinado de su hijo menor de edad, Fernando IV de Castilla-León, la coalición musulmana aprovechó la debilidad política de la monarquía castellanoleonesa, que se encontraba a la cabeza de un niño, para volver a recuperar algunas posiciones perdidas contra Sancho IV. En 1310, con un Fernando IV ya crecido, decidió que había llegado la hora de recuperar Almería y Algeciras, pero de nuevo resultó en un fracaso, luchar contra la coalición musulmana de benimerines-granadinos, que parecía ser como estamparse contra una pared, era una guerra de avances muy lentos por ambos bandos, retrocesos y derrotas trás derrotas de Castilla-León. Fernando IV falleció y de nuevo el reino quedaba en manos de un niño, Alfonso IX de Castilla-León, de la regencia se hizo cargo su tío Pedro de Castilla-León, y su tío abuelo Juán de León, quienes lograron unos pequeños avances en 1316 y 1317, durante la minoría de edad del nuevo monarca, pero sin lograr asestar un golpe decisivo a la coalición islámica, que volvieron a recomponerse en 1319, asesinando en combate a los dos regentes y tutores del rey niño, obligando a retroceder de nuevo a la coalición cristiana, recuperando los musulmanes lo perdido ante el regente Pedro de Castilla-León.
Finalmente, el rey niño se hizo hombre, Alfonso XI de Castilla-León fue declarado mayor de edad en 1325 y comenzó a emprender otro intento más de acabar con la coalición musulmana, como: sus tutores y regentes Juan y Pedro, su padre Fernando IV, su abuelo Sancho IV y su bisabuelo Alfonso X que fracasaron en el intento. Alfonso XI logró una serie de victorias iniciales, pero poco eficientes, que le siguieron una vez más una serie de derrotas posteriores. Alfonso XI, aprovechó que tenía una alianza con el Reino de Portugal, debido a su matrimonio con la hija del rey portugués (que no la amaba en verdad, a tal punto que tuvo más hijos con su amante Leonor que con su propia mujer, 2 hijos con su esposa, 10 hijos con la amante). Alfonso XI envió a su esposa con su padre, Alfonso IV de Portugal, a preparar una ofensiva conjunta castellanoleonesa-portuguesa, pero el rey portugués, que era consciente del asunto de Leonor, rechazó y exigió que si Alfonso quería negociar, que se lo hiciese saber él mismo. Una vez hecho eso, Alfonso XI de Castilla-León y su cuñado marcharon a la localidad de Arroyo del Salado en 1340.
“¿Qué tiene que ver todo esto de la Guerra del Estrecho?” Imagino que esta pueda ser ahora mismo una duda del lector, ¿Os acordáis de que antes habíamos hablado de la Orden de Santiago? Sí, esa orden militar y religiosa que hace honor al Apóstol Santiago, ese mismo Santiago que supuestamente había dejado unas huellas tridáctilas en La Rioja en el año 844 en socorro de Ramiro I de Asturias. Alfonso XI de Castilla-León decidió llevar consigo a su nueva campaña militar a los caballeros de esta orden, que eran la élite de la élite de la caballería castellanoleonesa. La Corona de Castilla-León, apoyada por el Reino de Portugal, entró en combate contra el Sultanato benimerín y el Emirato de Granada, el 30 de octubre de 1340, no era mala fecha, pues finalmente los benimerines iban a presenciar un verdadero “Halloween” de terror. Alfonso XI de Castilla-León, junto a su suegro Alfonso IV de Portugal, lograron asestar finalmente el golpe que necesitaban contra la coalición islámica, logrando expulsarlos de la Península Ibérica, si bien la victoria no hizo que los benimerines desistieran de intentar volver a desembarcar e invadir la península en un futuro (que no llegaría) hasta 1462, que finalmente los benimerines dieron por perdida sus aspiraciones en la península ibérica.
Imagen 9. Izquierda: Alfonso XI, "El Justiciero" (The Avenger), de Rocío Espín Piñar. Derecha: Alfonso XI de Castilla-León en la Batalla del Salado.
Aunque el mito y su impacto no deja de ser impresionante, lo
cierto es que Santiago y su caballo nunca dejaron esas icnitas impresas a las
afueras de Cornago. La realidad es que esas huellas se trataba de un dinosaurio
terópodo que habitó hace 120 millones de años en el Cretácico Inferior, tal vez
producidas por un carcarodontosáurido o un espinosáurido.
Os dejo 2 de los posibles autores de las icnitas del yacimiento de "Los Cayos" en Cornago, icnitas que fueron confundidas con las pisadas del caballo de Santiago durante la batalla de Clavijo.
Imagen 10. Reconstrucción de un carcarodontosáurido en Cornago.
Imagen 11. Reconstrucción de un espinosáurido en Cornago.
Imagen 12. Icnitas de dinosaurio terópodo en el yacimiento de Cornago.
Conclusión
¿Acaso no es increíble como un dinosaurio depredador que vivió hace 120 millones de años, haya contribuido a la historia y cultura de nuestro país?
Imagen 13. Reconstrucción ficticia de un Rey de la Corona de Castilla-León (Fernando III de Castilla-León / Alfonso X de Castilla-León / Sancho IV de Castilla-León / Fernando IV de Castilla-León y Alfonso XI de Castilla-León) montando sobre un Riojavenatrix lacustris, en referencia a la asignación de las icnitas del yacimiento de los Cayos al caballo de Santiago, que en realidad pertenecieron a un dinosaurio terópodo carcarodontosáurido o espinosáurido, de hace 120 millones de años.
Ilustrado por mi (PaleoIberia y Tiempos de Iberia).
Posdata: concretamente esos 5 porque son mis antepasados monarcas de los dos reinos unificados, antes de que mi ascendencia fuese apartada definitivamente de la línea sucesoria según mi investigación genealógica, aunque de eso os hablaré en otro artículo ;)
Podéis encontrar más artículos de este autor aquí.
Referencias
Descubriendo el mundo de los fósiles ¿Qué son? ¿Cómo son? (PaleoSanji)
PODCAST ICNITAS DE LA PENÍNSULA IBÉRICA (PaleoIberia y Un Dinosaurio por Iberia)
Podcast: Alfonso X: Sabio o Monstruo (Pedro Baños y Margarita Torres)
Verdades y Mitos de la Reconquista (Pedro Baños y Margarita Torres)
Historia de los Reyes de León: De Pelayo (718) a Juan I (1300) (Ricardo Chao Prieto)
Musulmanes humillados por cristianos (Pedro Baños y Margarita Torres)
¿Desde cuándo existe España? Parte 2 (Tiempos de Iberia y Libreta de la Historia)
¿Desde cuándo existe España? Parte 3 (Tiempos de Iberia y Unidade Iberica)
Rodrigo Jiménez de Rada: De rebus hispaniæ, cap. LXVI de la traducción de Gonzalo de la Hinojosa
Bula de Alejandro III de 1175, reproducida por Juan Tejada en Colección de cánones y de todos los concilios de la Iglesia española, vol. II, pág. 288.
Seminario Internacional para el estudio de las Órdenes Militares
MINISTERIO DE DEFENSA, GOBIERNO DE ESPAÑA: Patronos y Patronas de las FAS y la Guardia Civil
Historia y leyendas del Camino de Santiago (Pedro Baños y Margarita Torres)
LA BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA: PARTE 1 (Tiempos de Iberia)
LA BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA: PARTE 2 (Tiempos de Iberia)
LA BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA: PARTE 3 (Tiempos de Iberia)
Las icnitas del yacimiento de "Los Cayos" en Cornago (PaleoIberia)
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