Rosemary C. Bagot: desentrañando los circuitos del cerebro ante la depresión
Buenas ammucurios@s, hoy os presento a Rosemary C. Bagot (nacida en 1981) es una neurocientífica canadiense que investiga los mecanismos por los cuales el estrés y las experiencias vitales modifican la función cerebral, y por qué solo algunas personas desarrollan depresión, desde el nivel celular (ver las células nerviosas aquí).
Actualmente es profesora asociada en el Departamento de Psicología de McGill University en Montreal, donde dirige su propio laboratorio: el Behavioral Neurogenomics Laboratory.
Imagen 1. RoseMary.
Formación y primer contacto con la ciencia del cerebro
Obtuvo su grado en Psicología en la University of New South Wales (Sídney, Australia), con honores y medalla universitaria.
Luego se doctoró en Neurociencia en McGill, bajo la tutela de sus mentores, entre ellos Michael Meaney. Su tesis exploró cómo las variaciones en los cuidados maternos afectan la plasticidad sináptica del hipocampo (neuroplasticidad y plasticidad del cerebro, podéis leerlos aquí) y la regulación del estrés (relacionado con adrenalina y noradrenalina).
Completó una estancia post-doctoral en el Icahn School of Medicine at Mount Sinai (Nueva York), trabajando con Eric J. Nestler. Allí se centró en cómo los cambios en la sinapsis y en la expresión génica en circuitos de recompensa podían provocar conductas similares a la depresión (una emoción, que podéis profundizar en varias emociones) y esta puede llevar a los problemas de suicidio, podéis leer más aquí).
Qué investiga y por qué es importante
Rosemary Bagot combina métodos de vanguardia —electrofisiología, optogenética, imagen de calcio, secuenciación genética, modelos animales de estrés— para estudiar cómo el estrés crónico altera los circuitos cerebrales y provoca vulnerabilidad o resiliencia ante la depresión.
Entre sus hallazgos:
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Demostró que ciertas conexiones glutamatérgicas (aprender más del glutamato aquí) desde el hipocampo ventral hacia el núcleo accumbens influyen en la susceptibilidad a la depresión.
Identificó redes de genes que se regulan diferencialmente en distintas regiones cerebrales (como corteza prefrontal, hipocampo y núcleo accumbens) en función de la vulnerabilidad o resiliencia al estrés (recordar las áreas del sistema nervioso aquí).
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Mostró que las diferencias tempranas en el cuidado materno pueden tener efectos duraderos en la plasticidad sináptica y en la forma en que el cerebro responde al estrés.
Gracias a su enfoque integrador, Bagot contribuye a comprender por qué no todas las personas reaccionan igual al estrés —algo clave para diseñar terapias más personalizadas contra los trastornos del ánimo.
Reconocimientos y posición actual
Rosemary Bagot ha recibido varios premios y distinciones, entre ellos la NARSAD Young Investigator Award en 2015, y es reconocida como una figura emergente (y ya establecida) en neurociencia (podéis aprender más en este glosario).
Su índice h y número de citas reflejan la influencia de su trabajo en la comunidad científica.
Además, como investigadora principal en el Ludmer Centre for Neuroinformatics and Mental Health, trabaja por reducir la carga de los trastornos psiquiátricos mediante ciencia de excelencia.
Imagen 2. Rose Mary.
Conclusión
Una historia inspiradora de ciencia contemporánea.
Rosemary Bagot representa a una nueva generación de científicas que, con rigor, tecnología y sensibilidad social, exploran los misterios del cerebro. Su investigación no solo aporta conocimientos —como lo hizo en su momento Rita Levi-Montalcini (de la que podéis leer más aquí)—, sino que abre caminos hacia tratamientos más eficaces y personalizados para enfermedades tan complejas como la depresión.
Su historia demuestra que la neurociencia moderna —con genética, circuitos, plasticidad y medio ambiente— es una disciplina dinámica, humana y con enormes implicaciones para la salud mental colectiva.
Finalmente recordaros que está y otras científicas y científicos los podéis descubrir aquí.

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